El mito de la proteína

Cuando elegimos llevar un estilo de vida vegetariano es muy común que a todos nos preocupe la proteína sobre todo por la cuestión muscular. Pero las proteínas van más allá de la apariencia física que tengamos, pues estas sustancias ciertamente son indispensables para tener una buena calidad de vida, pues son nutrientes que permiten a los seres vivos crecer, erguirse y desarrollarse. Desde la formación de los órganos y tejidos hasta la estructura de los músculos y los huesos. Realmente son tan importantes que sin ellas sería imposible la vida.

Pero el mito nace cuando se altera la verdadera naturaleza de lo que es la proteína y de donde la podemos obtener.

Las proteínas son cadenas lineales de 20 aminoácidos. Se dividen en esenciales y no esenciales. Le llaman esenciales a los que se deben obtener por los alimentos ya que el cuerpo no puede generarlos por sí mismo. Y los no esenciales son aquellos que el cuerpo genera por sí mismo. Aunque desde mi perspectiva muy personal y mi experiencia todos se deben obtener de la alimentación.

Estos son los nombres de los aminoácidos:

AMINOÁCIDOS ESENCIALES                              AMINOÁCIDOS NO ESENCIALES

Fenilalanina                                                               Ácido aspártico              Prolina

 Valina                                                                       Ácido glutámico            Tirosina

Leucina                                                                      Alanina                          Arginina

Isoleucina                                                                  Cisteína                          Cistina

Lisina                                                                         Hidroxiprolina               Prolina

Metionina                                                                   Serina                            Tirosina

Treonina                                                                    Glicina

Triptófano

Histidina

Cuando decimos que un alimento es proteína completa es porque tiene un elevado número de estos aminoácidos, es decir, contiene 17 o 18 de ellos. Entre ellos se forman cadenas, es decir, una especie de combinación en la que tienen la virtud o cualidad de fortalecer el sistema inmunológico, formar músculo, regenerar la piel, etc. Por ejemplo para llegar a formar colágeno, que es una proteína que regenera la piel, es necesario consumir glicina, prolina, hidroxiprolina, arginina y vitamina C como cofactor. Así también para formar glutatión, una de las proteínas que fortalece el sistema inmunológico y principal antioxidante de las células, necesitamos ingerir cisteína, acido glutámico y glicina tan solo tres aminoácidos!!!!. Y para tener músculos tonificados necesitamos leucina, isoleucina y valina. La ciencia ha demostrado que dentro de nosotros se forman alrededor de 2500 proteínas diferentes a partir de estos aminoácidos y que no es algo que tengamos que obtener de los alimentos, de ellos sólo tomamos aminoácidos. Por lo que cuando comemos carne el cuerpo tiene que hacer un gran esfuerzo por romper y desdoblar en pequeñas partículas esa “proteína” que el animalito formó cuando se comió el maíz, el trigo, el pasto, las hojas, etc. La digestión de este tipo de comidas, (origen animal) requiere una gran cantidad de energía y es por eso que generalmente causan pesadez y sueño después de comerlas.

Ahora bien, cuando se habla de proteína cabe preguntarse si es completa y asimilable esa proteína. Se debe tomar en cuenta que cuando los alimentos se someten al fuego la estructura cambia y el cuerpo no la puede aprovechar como cuando está en su estado crudo y natural. Según los investigadores del instituto Max Planck en Alemania, cuando los alimentos se someten a cocción, se destruyen el 50 % de las proteínas, el 90% de las vitaminas, el 95% de los fitonutrientes y el 100% de las enzimas, las cuales funcionan como catalizadores que producen cambios químicos específicos en diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, descomponen los alimentos que ingerimos para que el cuerpo pueda llegar a asimilarlos. Por lo tanto, cuando nosotros comemos un puñado de col rizada o espinacas crudas, estamos comiendo más proteína que el que pueda contener un bistec.

Por otro lado, debemos aprender a observar por nosotros mismos como funciona la naturaleza. Por ejemplo, observa como ningún animal en su hábitat natural cocina sus alimentos, sólo el hombre. Además de que los más grandes como el elefante, la jirafa y el gorila son totalmente herbívoros. Estos animales como muchos otros tienen músculos bien torneados y además mucha resistencia cosa que no sucede con los carnívoros como el león, pues los músculos de este son un poco deformes y de resistencia ni que decir, corre por unos segundos y se detiene porque no puede más.

Por el lado antropológico se sabe que el hombre lleva al menos un millón de años sobre este planeta, de los cuales sólo lleva 300 mil años cociendo sus alimentos. Hasta el hombre de las cavernas vivía más sano que el hombre contemporáneo pues aquél comía la carne cruda. Entonces mi recomendación es que además de evitar la carne, evitemos el alimento cocido lo más posible, tal vez limitarlo a un 20 por ciento de ingesta diaria.

¿Y entonces de donde vamos a obtener la proteína? Pues directamente de las plantas. El reino vegetal está lleno de los aminoácidos que requerimos para formar nuestra propia proteína.

proteina-vegetal-destacada

Cereales + leguminosas

Frijol mungo

Amaranto

Quínoa

Todos los germinados

Todos los brotes

Algas de mar

Microalgas de lago como espirulina y chlorella.

Hojas verde oscuro como col rizada, espinacas, verdolagas, acelgas, etc.

Moringa

Bayas de goji

Polen

Semillas como la chía, la linaza, el alpiste, el cáñamo, etc.

Nueces

Frutas especialmente el aguacate

Los hongos

Soya de preferencia en salsa, miso o tofu

Debemos comer una variedad de estos alimentos durante el día y de preferencia que sean de buena calidad y en su estado natural para obtener los nutrientes al 100%.

Cuando llegamos a enfermar, en vez de ir de médico en médico, lo primero que debemos hacer es evaluar nuestros hábitos alimentarios y empezar a corregirlos. Cuando regresamos a una vida apegada a lo natural de manera automática regresa la salud. Comer natural equivale a comer una gran cantidad de vegetales crudos en un alto porcentaje, al menos un 60 por ciento de ingesta diaria, más beneficios obtendremos si logramos aumentarlo al 80 por ciento. A veces es difícil creer que obtener la salud sea tan fácil, pero en realidad se trata de algo muy difícil pues son paradigmas que tenemos que romper. Atreve a vivirlo y a hacer tus propias conclusiones porque en este mundo hay alguien que jamás te va a engañar y ese es tu propio cuerpo y además te lo va a agradecer. Escucha tu cuerpo.

Por: Alma Valadez.

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